ÓSCAR RIVAS: EL DIFICIL CAMINO DE UN CAMPEÓN
Mar 01 2019 12:00 AM

ÓSCAR RIVAS: EL DIFICIL CAMINO DE UN CAMPEÓN -Óscar Andrés Rivas Torres, ganó reciente en Nueva York la pelea más importante de su carrera ante Bryan Jennings pero debajo del ring ha librado otras batallas no menos importantes.

Pero a los 54 segundos del último round, Rivas logró dominarlo con un estallido de golpes cruzados y varios puños con la derecha. En Canadá, donde vive desde el 2011, Óscar fue apodado ‘Kaboom’, onomatopeya de una explosión. Nocaut determinado por el juez. Victoria para el colombiano. 26 peleas profesionales, ninguna derrota.

Con ese triunfo,’Kaboom’ Rivas es ahora el campeón internacional en ‘peso pesado’ de la Federación Internacional de Boxeo y de la Organización Norteamericana de Boxeo. Representa una de las victorias más importantes para Colombia en este deporte ya que es el primer colombiano de su categoría en obtener esos reconocimientos.

Su próxima pelea podría ser con el inglés Anthony Joshua, quien ostenta el título de ‘supercampeón’ de la Asociación Mundial de Boxeo.

En el 2008, Óscar Rivas fue uno de los representantes de Colombia en los Juegos Olímpicos de Pekín y se destacó a pesar de no alcanzar el podio. Su nombre ya se leía en las páginas de algunos periódicos desde el 2007, cuando logró una medalla de plata en los Juegos Panamericanos.

“Mi hijo nació con eso del boxeo”, recuerda Carmen.

Rivas nació en Buenaventura Y su mamá se mudó con él a Cali cuando estaba muy pequeño, en las visitas a sus familiares en el puerto conoció al ‘profe’ Rafael Sanclemente y comenzó a dar los primeros puños.

Entrenó con él hasta el 2004, cuando pudo ingresar a Indervalle, en Cali. En el 2005 logró su primer campeonato nacional y su carrera continuó con victorias que le permitieron ser titular en la selección Colombia y representar al país en Pekín 2008. Aunque se perfilaba como un buen candidato para las mismas competencias en Londres 2012, quería dar el salto al profesionalismo.

“Siempre decía que quería ayudar a mi mamá y construirle una casa. Ganaba un poco de medallas pero no recibía dinero”, recuerda Marlon, el hermano menor del campeón. “Mi casita era de plástico. La tenía toda forrada con chuspas de La 14. Luego la fui levantando en esterilla y Óscar me construyó los muros cuando llegó de Pekín”, apunta Carmen.

Después de esos Olímpicos, la Gobernación del Valle le regaló una vivienda y una moto que, si bien solventaban algunas necesidades, no encaminaban su futuro en el deporte. Para ese entonces ya habían nacido Óscar Fabián y Mike Jhoer, dos de los cuatro hijos de Rivas.

Eléider Álvarez, le propuso probar suerte en Canadá. Allá ganó tres peleas y volvió a Colombia luego de nueve meses. Cuando quiso regresar a Canadá, le negaron la visa en tres ocasiones porque había excedido el tiempo permitido durante el primer viaje.

Un año después, la ruta comenzaba a aclararse para ambos cuando por fin lograron viajar. Con todo listo para que Rivas brillara, un desprendimiento de retina lo dejó por fuera del ring durante varios meses.

En el 2016, cuando se suponía que ‘Kaboom’ iba a regresar al ring para enfrentarse al estadounidense Gerald Washington en Los Ángeles, los encargados del chequeo médico le impidieron pelear por la cirugía que tenía en el ojo.

Rafael Sanclemente, el primer entrenador de Óscar, recuerda que lo inició cuando tenía 10 años y pesaba 31,2 kilogramos. “¡Se le está cumpliendo todo!

Uno de los ídolos de Oscar es Mike Tyson y que su segundo hijo, de nueve años, se llame Mike Jhoer.

Cada que el boxeador ha estado decaído, su mamá ha sido la encargada de darle ánimo a través del contacto que les permite WhatsApp. Ella en Cali y él en Canadá, con frío, lejos de su familia y, durante un tiempo, sin posibilidades visibles de pelear. Después de que le negaron la pelea con Washington pensó incluso en retirarse del boxeo.

Óscar Rivas tiene planes y espera construirle, por fin, la casa a su mamá: ella la sueña con cinco habitaciones, cada una con su closet, y tres baños. Que no se vea tan lujosa, pero que sea bonita.